Es un fenómeno relativamente nuevo en nuestro país, su verdadero desarrollo
parece producirse a partir de comienzos de los ochenta, comienza a consolidarse como un nuevo circuito de
prostitución.
La proliferación de focos de prostitución juvenil masculina, puede ser entendida como un reflejo de
los cambios en la manera en que hombres y mujeres viven su sexualidad en el contexto de la
modernidad en el país, pues si los roles masculinos y femeninos están en proceso de
transformación, el consumo de lo erótico también lo estaría (Cerva 1998: 7-8). Estas mutaciones
también incluirían la posibilidad de que la sexualidad juvenil masculina esté en proceso de
transformación en términos de una mayor objetivación de su cuerpo para el placer femenino como
sucede en el caso de la prostitución masculina heterosexual. No obstante lo anterior, el aumento de la prostitución juvenil masculina homosexual obedecerá a
otros determinantes, como es la segmentación de la demanda de prostitución por parte de los
clientes hetero y homosexuales.
Cerva (1998) señala que la prostitución masculina ha sido habitualmente minimizada por su
cuantía desproporcionadamente menor a la de las mujeres, sin embargo señala la autora, este argumento no es capaz de restar importancia a un ejercicio que constituye un importante medio
que utilizan algunos hombres para obtener ingresos.
FUENTE DE LA INFORMACIÓN:
Perlongher, Néstor. La prostitución masculina. Buenos Aires: Ediciones de la Urraca, 1993.
No hay comentarios:
Publicar un comentario